Con el correr de las semanas, el fiscal Guillermo Herrera tenía indicios suficientes para pensar que algo malo había sucedido con Marcela Chiaro. Había desaparecido el 12 de febrero y nunca más fue vista. Encontraron restos de sangre en la casa que ella compartía con su pareja, el veterinario Luis Corral; en el departamento de Paola Castro, la amante de Corral; y en la camioneta que utilizaba el veterinario a diario en su trabajo. Después de un análisis genético, se confirmó que la sangre era de la víctima.
A la Justicia sólo le faltaba encontrar el cuerpo para terminar de cerrar el caso. Los investigadores sostienen que Tucumán tiene una geografía ideal para ocultar cadáveres. A los lagos y ríos, se deben agregar los montes y selvas que son de difícil acceso. Y, sin un dato preciso, es muy difícil encontrar uno. Por ese motivo, los rastrillajes que se realizaron en San Javier, Horco Molle, El Siambón, Anfama, Raco y parte de la ruta 9 desde El Cadillal hacia el norte, entre otros lugares, terminaron fracasando.
Un informe que surgió en Salta paralizó a la familia Chiaro. Una llamada de teléfono los dejó helados. Avisaron que en las proximidades de Cafayate habían encontrado el cuerpo de una mujer, que podría ser de Marcela o de María Cash, la joven de Buenos Aires que desapareció en junio de 2011. Pasaron semanas de angustia hasta que se confirmó que los restos pertenecían a una joven catamarqueña oriunda de Santa María que había sido asesinada por su pareja. En definitiva, por este caso, se terminó descubriendo otro femicidio.
Las primeras heladas ya se hacían sentir en junio de 2012 cuando trabajadores que hacían silbar sus machetes al cortar la caña en un campo de Santa Rosa de Leales concretaron un macabro hallazgo. En medio de un surco de plantas de tres metros de altura encontraron una cabeza en avanzado estado de descomposición. Metros más adelante, otros restos del cuerpo y algunas prendas de vestir de mujer.
La familia Chiaro volvió a angustiarse después de haber recibido una llamada telefónica. Otra vez viajaron en procura de la peor noticia. Y en esta oportunidad no fue en vano. Roxana Chiaro confirmó que la ropa encontrada era de su hermana. “Fue un golpe muy fuerte. Terminó siendo la confirmación de lo que veníamos sospechando. En lo más profundo de nuestro interior teníamos la esperanza de no llegar al final que todos conocen. A partir de ese momento, comenzó otra historia”, explicó.
Un quiebre
A los restos se les hizo un estudio de ADN y en agosto de 2012 se confirmó que pertenecían a Marcela. En septiembre la Justicia se los entregó a los familiares, por eso recién ocho meses después de su muerte pudieron sepultarla en su pueblo natal: Esperanza (provincial Santa Fe).
El hallazgo del cuerpo no había modificado la situación de los acusados del homicidio, pero sí generó un quiebre en el expediente. Paola Castro se presentó ante el fiscal Herrera y declaró: “Luis mató a Marcela”.
La amante del veterinario afirmó que el 28 de noviembre de 2011 viajó de Tucumán a Salta, trasladada por el propio Corral, para dar a luz al hijo de ambos. Siempre según el relato de la nujer, ella no regresó a San Miguel de Tucumán hasta el 16 de febrero, luego de que Corral fuera a buscarla a General Mosconi para que se instalara en el departamento que él le había alquilado.
La acusada comenzó a sospechar que Corral había matado a Marcela cuando descubrió las mentiras que él le había dicho. Entre ellas, mencionó que los abogados “pagados por Luis” le habrían asegurado que no era cierto que se había hallado sangre en su departamento, por lo que no sabía que su situación era sumamente comprometida. Castro también aseveró que sus antiguos abogados le pidieron que “salvara” a Corral, porque se había “mandado una macana”. Ella se atrevió a decir todo esto cuando, justamente, cambió de profesional para que la asistiera.
Sus dichos fueron respaldados por algunas pruebas que presentó. Entre otras, aparecen mensajes que le había enviado el sospechoso. “Estamos ya felices mi amor”, le escribió el 14 de febrero, el Día de los Enamorados, 48 horas después de que Marcela fuera vista por última vez.
Además, dijo que Corral había bajado de internet un libro donde se explicaba con lujo de detalles cómo se puede seccionar un cuerpo. También confirmó que ya se había distanciado de Corral, que fue llevado a declarar nuevamente
El fiscal Herrera ordenó una serie de medidas para confirmar o descartar el testimonio de Castro. Los investigadores volvieron a realizar un allanamiento en la veterinaria de Corral. En la computadora del profesional encontraron más mensajes amorosos que él le enviaba a Castro y una especie de manual práctico para seccionar cuerpos.
La hipótesis
Con esos elementos, el titular de la ex Fiscalía X (ya jubilado) sospechó que Corral podría haber matado a Chiaro, descuartizado el cuerpo y arrojado los restos en el cañaveral. Según Herrera, Corral no podría haber realizado todo esto solo, sino que había contado con la colaboración de alguien de su extrema confianza. Por ese motivo, pensó que Castro podría haber tenido algún tipo de participación en el hecho. Pidió que ambos fueran enjuiciados por homicidio agravado, planteo que fue aceptado por el juez Francisco Pisa el último día diciembre de 2013.
Sin embargo, faltaría mucho que el caso llegara a juicio y se cerrará así un crimen horrendo.